Martes 27 de enero

Martes 27 de enero

Una familia en la que todos son madres, hermanas y hermanos. Mc.3,31-35

Marcos nos ha dicho que la familia de Jesús encontraba difícil comprender sus actuaciones y su manera de vivir, y dedujeron que “no estaba en sus cabales”. Por eso van a buscarlo. Ellos creían que Dios era solo para los buenos del pueblo elegido. Pero Jesús no está loco; se deja conducir por el Espíritu de Dios que lo habita y vive desde un horizonte amplio, donde caben todos como hijos de un mismo Padre, cuya voluntad es la felicidad de todos. Según el relato de Marcos, cuando le hablan de su madre y sus hermanos, Él responde ensanchando su mirada: “Todo el que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.” Pidamos esa apertura a la medida del corazón del Padre.

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