Tiempo Ordinario
“Habla, Señor, que tu siervo te escucha” 1 Sam. 3, 1-20
Samuel es un joven que sirve en el templo, junto con Elí, un anciano sabio. Es en el momento del descanso donde Dios se manifiesta y llama a Samuel, pero el joven no distingue la voz y la confunde con la de Elí, por eso en tres ocasiones se dispone frente a Elí, quien le dice lo que debe responder cuando llamado nuevamente: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Elí comprende el mensaje y la circunstancia que lo arropa, identifica que es Dios quien llama a Samuel. La escucha requiere un hábito y necesitamos que nos orienten en la audición, máxime cuando estamos jóvenes, necesitamos que nos enseñen a escuchar. Pidamos la gracia de aprender el arte de la escucha y así disponer el corazón para hacer la voluntad de Dios.