SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS “Se llenaron todos del Espíritu Santo”. Hech. 2, 1-11
En esta solemnidad, la Iglesia se llena de gozo porque Jesús ha puesto el broche de oro a su misión salvífica: el don de su Espíritu Santo, el cual es otra prueba de su amor. La liturgia de esta solemnidad, en la Secuencia que acompaña la Palabra, con imágenes hermosas, describe la indescriptible acción del Espíritu en nuestra vida: “Luz del cielo, Padre amoroso, espléndido en sus dones, descanso en el trabajo, dulce huésped, consuelo en los duelos, brisa en horas de fuego, riego para la tierra seca, gozo y fuerza, calor de vida, sanador y purificador”. Digámosle hoy con fuerza: Ven Espíritu Santo, renueva la faz de la tierra, ven a sanar este mundo herido por el desamor, incapaz de dar cabida al Reino de Dios, Ven Espíritu Santo a encender nuestros corazones con el fuego de tu amor.