Martes 9 de enero

Tiempo Ordinario

“Mientras repetía su oración al Señor, Elí la observaba. Ana hablaba para sus adentros: movía los labios, sin que se oyera su voz” 1 Sam. 1, 9-20

En la oración se realizan varios procesos que permiten ir interiorizando la materia a discernir: el silencio, la escucha y el diálogo. Ana repetía constantemente su petición al Señor, era tal la intensidad que ya no la expresaba a viva voz, sino que el movimiento era hacia dentro. Ana se hace escuchar de Dios porque habla con el corazón en la mano, sus palabras han sido pensadas y meditadas largo tiempo en su interior, se hace escuchar porque la mueve un deseo que se convierte en promesa para Dios. https://www.isinelektrik.net/ Pidamos la gracia de saber escuchar los deseos de nuestro corazón, presentémoslos a Dios en nuestra oración y Él que sabe escuchar, nos los concederá si es para nuestro mayor bien y el de otros.

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