En la oración y en el deseo de servir a Dios, ella lo comprendió: las jóvenes se estaban perdiendo por falta de ayuda: era necesario tenderles la mano y en el silencio encontró la respuesta: Fundar “Una Orden, hasta ese momento desconocida en la Iglesia” que pretendía:
- Ofrecer a las jóvenes deseosas de servir al Señor, una comunidad con un estilo de vida contemplativo-apostólico que no sobrepasara las fuerzas físicas.
- Abrir escuelas que, bajo la protección de María, Nuestra Señora, extendieran su nombre y su influencia en la juventud femenina, mediante una educación humanista cristiana.
Los padres Juan de Bordes S.J., y Francisco Raymond S.J deseaban también fundar una Orden Religiosa Femenina, para que las niñas gozaran de la misma educación que ellos ofrecían a los varones por toda Francia. Fueron entonces a visitar a Juana y con la ayuda de ellos Juana se aseguró que la iluminación que había tenido, no era efecto de la imaginación, sino del querer de Dios. Ella que ya tenía la inspiración, le dedica el resto de su vida a responder a este llamado.
Juana pensaba que el esfuerzo conjunto de una comunidad podía lograr lo que se propusiera. Empezó a buscar compañeras y a diseñar la obra, que tenía unas características muy distintas a las de las otras comunidades que ya existían. Ella pretendía: Educar a las jóvenes en el humanismo cristiano; cultivar la devoción e imitación de Nuestra Señora y brindar a la mujer un estilo de vida religioso apostólico, posible a todo tipo de personas.
El 25 de marzo de 1606 el Arzobispo de Burdeos les anunció la aprobación que posteriormente solicitarían a Roma, la cual fue dada mediante el Breve que certifica la aprobación como ORDEN DE NUESTRA SEÑORA, por el Papa Paulo V, el 7 de abril de 1607.
El primero de mayo de 1608 las religiosas de la Orden fueron consagradas a Dios para el servicio de la educación de la juventud femenina en la fe cristiana. En 1610 hicieron la profesión de votos solemnes. Doce fundaciones salieron de esta primera casa de Burdeos, nueve por iniciativa de Juana y tres después de su muerte. Fueron treinta las obras iniciadas en distintos sitios de Francia, en vida de la Fundadora.
Diez años después de su muerte en 1650 la comunidad de Béziers funda la primera casa en España, Barcelona. De allí nace Tudela en 1687, que se convierte en puente para el salto a América con las fundaciones de México en 1774; Mendoza (Argentina) en 1780 y Santa Fe de Bogotá en 1783.
Evolución de la división en Provincias
Cuando la Compañía nace en 1607 tiene una estructura de Gobierno que corresponde al momento histórico: Religiosas de Votos Solemnes y con un cuarto voto de clausura, en Casas autónomas orientadas cada una por una Superiora y su Consejo. Las unía la comunicación epistolar con la frecuencia que los incipientes medios de comunicación permitían.
En 1956 se pasa a un Gobierno Centralizado: una Superiora General con su Consejo. Así lo propone el Breve “Provindentis Dei” de diciembre 27 cuando el Papa Pío XII establece un régimen jerárquico centralizado, en el que “La Orden se divide en Provincias bajo la autoridad de una Superiora General que se extiende a la Orden entera: Provincias, Casas, miembros y bienes de la Orden”.
En ese momento comienza la Provincia de Colombia, con sede en Bogotá. Ya existían Medellín 1899, Pereira 1926 y Barranquilla 1941.
Hacia el año 1963, la Madre Provincial Ana Afanador Salgar, solicita al Capítulo General dividir a Colombia en dos Provincias, para una mejor atención a las Comunidades y Obras apostólicas. Permanece la Provincia de Bogotá y comienza la Provincia de Medellín.
En 1972 se establece en Pasto y así crece la Orden en Colombia.
En 1979 se establecen las Provincias de Risaralda y Nariño con la autorización del XI Capítulo General de la Compañía. La de Nariño queda suprimida en marzo de 1988, las Casas existentes son asumidas por las Provincias de Bogotá, Medellín y Risaralda.
En marzo de (1971) 1997 se le agrega a Medellín la delegación del Perú y se denomina Provincia de Medellín-Perú.
En el 2003, la Madre General Beatriz Acosta Mesa ve la necesidad de volver a una sola Provincia para así dar unidad, estructura organizacional e identidad al proyecto de la Compañía.
Después de sensibilización, reflexión, oración y discernimiento, se expide un decreto fechado en Roma el 23 de septiembre de 2003 por el cual se suprimen las Provincias existentes: Bogotá, Medellín y Risaralda y se erige una única Provincia que se denominará Provincia de Colombia-Perú, con sede en Bogotá.