Domingo, 25 de octubre

“¿Cuál es el mandamiento principal de la ley? Amar”. Mt 22, 34-40

Podríamos resumir la liturgia de hoy en el verbo amar y llenarlo de sentido, del sentido que nos da Dios por medio de su Palabra. La acción de amar es, como lo dice una canción: la fuerza “que mueve todo el universo”. Si nos ponemos a pensar, el amor que nos propone Jesús, nos lleva a querer el bien de los demás (la justicia de la que nos habla la primera lectura), sentirnos fortalecidos por Dios sabiendo que Él es nuestra roca , nuestro libertador (salmo) y a acoger la palabra con la alegría del Espíritu Santo (el testimonio del que nos habla la segunda lectura). Que la celebración eucarística de hoy, nos lleve a descubrir el amor con el que nos trata Dios, para agradecerle; y que también nos lleve a pedirle la capacidad de amar con su amor infinito, con ese amor que no tiene medida ni caducidad y solo desde el cual podemos construir un mundo mejor. Señor Jesús, enséñanos a amar como tú.

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