“A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo ”. Ef 4, 7-16
San Pablo inicia su relato de hoy aclarándole a los efesios que a cada uno le ha sido dada la gracia según la medida de Cristo. En otras palabras, se podría decir (aunque sea redundante) que la gracia nos ha sido dada en gratuidad, no según nuestra medida, sino según la de Cristo, el Redentor. Después continúa explicando que cada uno tiene una tarea en función de la gracia recibida y sigue explicando que todo lo que hagamos debería ser hacia Jesús que es la cabeza del cuerpo. En el Evangelio, Jesús habla de la conversión y propone la parábola del propietario de la higuera que, al no encontrar fruto por tres años, le pide al viñador que la corte. El viñador le responde al propietario que espere un año más, que la va a abonar para ver si da fruto. Para dar frutos, se supone que antes se ha sembrado alguna semilla, alguna gracia nos ha sido dada con anterioridad. ¿Reconozco alguna gracia que me ha sido dada? ¿Cuál? ¿Qué frutos podría brindar?