“Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas”. Lc 12, 35-38
La liturgia de hoy nos revela cómo Dios quiere habitar en nosotros y, con la promesa de hacernos su morada, nos anuncia la paz. Jesús no se cansa de revelarnos esta promesa del Padre y nos recuerda que es necesario estar en vela, estar siempre listos para cuando llegue nuestro Señor. Hoy, usa una imagen muy especial de la época que vivió, la de tener la cintura ceñida, esta imagen significa estar con disposición de servicio para atender cuanto se necesite. A esta imagen añade otra, la de tener encendidas las lámparas. Si hay una lámpara encendida, significa que es porque se necesita, porque es la que irradia luz, y lo que hay alrededor, es oscuridad. Jesús nos quiere recordar que es importante siempre estar listos, dispuestos, incluso cuando alrededor haya penumbra, ahí es donde se necesita realmente la luz. “No dejes apagar la llama que he encendido en tu corazón y que te lleva con tanto ardor a servirme”.