Sábado, 17 de octubre

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto”. Jn 12, 24-26

Celebramos hoy la memoria de San Ignacio de Antioquía, por eso la elección de este relato del Evangelio para la oración del día. En este, nos presentan a Jesús queriendo dar una enseñanza a sus discípulos, seguramente teniendo en cuenta los conocimientos de sembrar y cultivar que ellos tenían. Habla de la necesidad de que el grano de trigo caiga en tierra y muera para que pueda dar fruto. En últimas, para que pueda cumplir la función para la que existe, la función de no quedarse solo siendo un grano de trigo, sino de multiplicarse. Este relato nos puede llevar a pensar en nosotros mismos y en el objetivo para el que hemos sido creadas y creados. Pidámosle al Señor la gracia para saber descubrir el fin para el que hemos sido creados y el valor para ser fecundas y fecundos en la realización del mismo. 

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