Domingo, 4 de octubre

Domingo, 4 de octubre

“En toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, sus peticiones sean presentadas a Dios”. Flp 4, 6-9

En el Evangelio de hoy, Jesús cuenta la parábola del propietario que arrendó su viña a unos labradores y envía sus criados cuando ya es el tiempo de la vendimia. Termina diciendo que el reino de Dios se le “dará a un pueblo que produzca sus frutos”. Entonces, ¿Cómo producir los frutos esperados? San Pablo nos exhorta a presentarle a Dios nuestras peticiones en toda ocasión. Es una enseñanza que Santa Juana de Lestonnac transmitía “nada sin orar y todo como fruto de la oración”. Ella sabía que es solo la gracia de Dios, la que nos permite dar fruto abundante; pero para experimentar su gracia, es necesario fortalecer esa relación con Él. Unidas y unidos a la tradición de la Iglesia, digámosle: “Tu gracia, Señor, inspire nuestras obras, las sostenga y acompañe; para que todo nuestro trabajo brote de ti, como de su fuente, y tienda a ti, como a su fin”.

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