“Verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.” Jn 1, 47-51
En la festividad de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, recordamos que Dios no es distante, sino que está en continua comunicación con nosotros-as. Jesús se presenta a Natanael como ese puente definitivo entre el cielo y la tierra. La presencia de Dios nos acompaña, nos defiende (Miguel), nos anuncia buenas nuevas (Gabriel) y nos sana en el camino (Rafael). ¿Nuestras incredulidades o nuestro cinismo nos impiden ver los “cielos abiertos” y la acción amorosa de Dios en la cotidianidad? Pidámosle a Jesús que nos ayude a descubrir: cómo ser mensajeros-as de paz, de armonía para otros-as y cómo ser protectores-as y creadores-as de vida como verdaderos ángeles en la tierra.