“El más pequeño de ustedes es el más importante.” Lc 9, 46-50
Los discípulos discuten sobre quién es el más grande entre ellos, dejándose llevar por la ambición y los criterios del mundo. Jesús pone a un niño a su lado y les enseña que, en el Reino de Dios, la verdadera grandeza consiste en hacerse pequeño-a y en acoger a los más vulnerables en su nombre. La autoridad cristiana es puro servicio. ¿Qué afán de protagonismo o de poder está dañando nuestras relaciones fraternas? Jesús nos llama a vivir desde la humildad y la sencillez de corazón, preguntémonos: ¿estamos acogiendo con respeto y cariño a los “pequeños” y excluidos de hoy? Pidámosle que nos ayude a descubrir: cómo abajarnos para elevar al hermano.