“El Hijo del hombre es Señor del sábado.” Lc 6, 1-5
Frente a las críticas de los fariseos, Jesús pone la vida y la dignidad humana por encima de la norma vacía. El descanso y el precepto tienen sentido únicamente si están al servicio del bienestar de las personas y de su relación con el Padre. Esta actitud del Maestro, nos cuestiona sobre nuestras propias rigideces y las formas severas de juzgar a quienes nos rodean. Preguntémonos: ¿qué normas o costumbres estamos poniendo por encima de la misericordia y del amor al prójimo?, ¿somos defensores-as de la vida frente a las críticas? Pidámosle a Jesús, que nos ayude a descubrir: cómo poner siempre en el centro a la persona, allí donde estemos.