“Bienaventurado”, Lucas 1,39-56
ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
En medio de nuestros propios desafíos e incertidumbres, la figura de María, elevada al cielo, nos invita a mirar más allá de las dificultades temporales y a confiar en la promesa de una vida eterna. La Asunción de María es, ante todo, un mensaje de esperanza: nuestra existencia tiene un propósito trascendental, y la muerte no es el final, sino el comienzo de una vida plena en Dios. Nos preguntamos: ¿cómo estamos viviendo nuestra fe? ¿Estamos comprometidos con los valores que Jesús y María nos enseñaron? Como ella, también nosotros somos llamados a la gloria. ¡Vivamos cada instante en Compañía de María!