Mt. 5,38-42 “Al que te abofetea en la mejilla preséntale también la otra”
El evangelio de hoy nos pone de cara a lo que se considera como la piedra de toque del cristianismo, y podríamos decir, quizás, que es también el aporte esencial que como cristianos debemos dar a la humanización de este mundo que aparece cada vez más anclado en “el ojo por ojo, diente por diente”. Poner la otra mejilla, dar el doble de lo que te piden, ceder tu túnica a quien la necesita… son actos sencillamente humanos; actos que surgen de la consciencia de nuestra propia dignidad como hijos de Dios, respetuosos ante la dignidad de otro ser humano a quien también consideramos como hijo de Dios. Esta manera de mirar al otro es la base del auténtico amor cristiano, ese que aprendemos de Jesús cuando nos dice: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”.