“Mis ojos han visto a tu Salvador.” (Lc. 2, 22-40) Paciencia y confianza… Estas son las lecciones del Evangelio de hoy. Sabemos muy poco sobre Simeón y Ana, excepto que habían estado esperando al Mesías durante décadas. Dios les había comunicado que verían el cumplimiento de la promesa, y ellos confiaron, oraron y esperaron. Tal vez nosotros, por el contrario, oramos a Dios esperando que nos conceda lo que pedimos según nuestro calendario… ¿Quizás hasta renunciamos a nuestra petición? Ana y Simeón probablemente cuestionaron a Yahvé por su lenta respuesta a medida que pasaban los años, pero no permitieron que sus dudas se convirtieran en renuncia y desesperanza. Cuando descubrimos la mano del Señor obrando calladamente en la construcción del Reino, ¿podemos decir como Ana y Simeón al ver al Niño: «Mis ojos han visto tu salvación» y hablar de ella «a todos los que la esperan”?