“Levántate, coge tu camilla, vete a tu casa. Estás perdonado”. Mc. 2,1-12
No esperaría uno encontrar en el libro de la Palabra de Dios tantos detalles: desbarates hechos en el techo por unos vecinos que buscan un milagro para un hombre hundido en la pasividad. Jesús valora esos esfuerzos sencillos y, sin que se lo pidan, le dice al paralítico: “Hijo, tus pecados quedan perdonados”. Los escribas, sentados como jueces, no piensan en la alegría del paralítico ni en el esfuerzo de quienes lo trajeron; saben que solo Dios puede perdonar. Pero Jesús no entra en discusiones: Dios, que es Amor, lo impulsa a liberar la vida. Sus tres órdenes lo dicen todo: “Levántate”, ponte en pie; “Coge tu camilla”, enfréntate al futuro con fe; “Vete a tu casa”, aprende a convivir. ¿Algo de eso necesitas escuchar tú, o alguien de tu entorno? Pídelo en oración.