“Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó.” Mc. 1,29-39
Los estudiosos de la Biblia nos ayudan a descubrir que la enseñanza de Jesús está subrayada por sus gestos. Las manos tienen gran significación: pueden curar o herir, acoger o rechazar. En el relato, Jesús llega a la casa de Pedro y encuentra enferma a su suegra. Aunque es sábado, se acerca a ella, la toma de la mano y la levanta, en un gesto de cercanía y apoyo que le transmite nueva fuerza. Ella se levanta a servirles, porque la gente que llega a su casa vale más que todos los sábados. A la luz de este texto, preguntémonos: ¿cómo es nuestro “tender la mano”? ¿Sacamos excusas para no hacerlo?, ¿cuándo y a quiénes?