16 DE AGOSTO

16 DE AGOSTO

“Mujer, qué grande es tu fe”. Mateo 15,21-28

La actitud de Jesús hacia la mujer cananea puede parecer, al inicio, dura e, incluso, despectiva: el pan de los hijos no debía darse a los perros. Pero ella, con gran audacia y toda la fuerza de su amor maternal, insiste: “También los perros comen las migajas que caen de la mesa de los amos”. Esa fe conmueve a Jesús, quien le responde con una acogida incondicional: “Mujer, qué grande es tu fe. Que se cumpla lo que deseas”. Con esta escena, en Jesús se produce un gran cambio: la salvación es, desde entonces, para todos, sin excepción.

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