Mc, 12,38-44 “Dio de su pobreza lo que tenía para vivir”
Después de los tensos encuentros de Jesús con los Jefes de los Judíos, Marcos termina este Capítulo 12 con una escena sencilla y muy elocuente; Jesús, sentado tranquilamente frente a las arcas del templo, observa: sólo Él va a descubrir y a valorar, en medio de una fila de Judíos ricos que depositaban grandes de cantidades de lo que les sobraba, a una mujer pobre que busca tímidamente un cepillo donde depositar 2 moneditas que era todo lo que tenía para vivir. Su gesto conmovedor a los ojos de Jesús encierra una gran enseñanza: sólo los pobres que saben lo que es carecer, lo que es compartir con el que más necesita, aun lo que se tiene para vivir, pueden enseñarnos la verdadera solidaridad; son gestos que normalmente se dan sólo en el mundo de los pobres y por eso decimos con verdad que ellos nos evangelizan.