“¡Cállate y sal de este hombre!” Lc 4, 31-37
Jesús baja a Cafarnaúm y enseña con autoridad, una autoridad que libera y sana a quienes están oprimidos por el mal. Sus palabras no son vacías, sino que tienen el poder de transformar la realidad y expulsar todo lo que nos deshumaniza. En nuestra vida cotidiana, a veces nos dejamos habitar por ruidos, miedos o actitudes que nos alejan del proyecto de Dios. ¿Qué “espíritus” de egoísmo o desesperanza necesitamos que él expulse de nuestro corazón?, ¿somos voces que liberan y dan paz a los demás? Que su palabra nos libere por dentro, pidámosle al Señor que nos ayude a descubrir: cómo vivir en armonía y con mayor autenticidad.