“Ahí tienes a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Juan 1,45-51
San Bartolomé
El evangelio nos habla del primer encuentro de Natanael o Bartolomé con Jesús. Tiene sus notas personales. Es Felipe quien le habla y le lleva hasta Jesús. Jesús sorprende a Natanael reconociéndole como “un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Sigue el pequeño diálogo, y al final Natanael reconoce a Jesús como alguien distinto y por encima de los demás hombres: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Y quedó unido a Jesús para el resto de sus días como uno de sus apóstoles.
Oremos y hagamos vida la siguiente frase: Señor, danos un corazón que no tenga engaño. ¡Danos un corazón limpio, transparente como el tuyo Señor!