“A todos los que encuentren, llámenlos a la boda”. Mateo 22,1-14
Todos estamos invitados al banquete: “Reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos”. Iremos o no, en esto radica nuestra libertad, pero la propuesta siempre está sobre la mesa. Podemos aceptar, rechazarla sin más, o incluso acercarnos sin querer seguir las pautas que marca el Anfitrión. Dios nos está llamando y esperando siempre; como decía San Juan Pablo II, “La Fe se propone, no se impone”. Él nos invita a compartir su banquete con la misma libertad que nos ha dado, sabiendo que de nosotros depende elegir entre vivir en la Luz o quedarnos en las tinieblas.