Mt. 8,5-17 “Una sola Palabra tuya bastará para sanarme”
Jesús hoy nos sigue mostrando cómo su misión es sanar este mundo de toda enfermedad y dolencia; las curaciones que nos narra el Evangelio son particularmente significativas y elocuentes: cura al siervo de un pagano y cura a una mujer. La actitud y las palabras del oficial Romano sorprenden, reflejan compasión, humildad, fe a toda prueba: “tengo un criado paralítico que sufre enormemente”, “no soy digno de que entres en mi casa”; “una palabra tuya bastará para sanarlo”. No es fácil encontrar tanta humanidad en un hombre acostumbrado a mandar y a que le obedezcan y le sirvan. Jesús mismo se sorprende al comprobar la fe de este hombre, en contraste con la fe de tantos que se sienten miembros del pueblo elegido e incrédulos frente a todos los demás. ¿Qué fe y qué confianza tengo yo en esa Palabra sanadora de Jesús?