Mt. 9,36-10,8 “La mies es mucha y los obreros pocos”
Es lo primero que dice Jesús al contemplar las multitudes que andaban cansadas y abandonadas como ovejas que no tienen pastor. Jesús se conmueve, e invita a pedir al Padre que envíe obreros; pero no sólo se conmueve, llama a sus doce discípulos y les da poder para sanar, curar, liberar. Y los envía con instrucciones muy precisas sobre cómo deben proceder. Ese panorama que conmovió a Jesús y lo llevó a actuar, se repite hoy con rasgos aún más preocupantes y conmovedores. Vivimos en una sociedad agitada, movida por el afán de rendir, pero a la vez cansada, desorientada, sin rumbo. Seguramente pedimos al Padre que envíe obreros y pastores, pero ¿qué hacemos nosotros? ¿Qué nos conmueve, a qué estamos dispuestos? ¿Será que también hoy Jesús nos llama por nuestro nombre y quiere enviarnos?