Domingo, 1 de febrero

Domingo, 1 de febrero

“Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos” (Mt. 5,1-12)

 El sermón de Jesús en el Evangelio de hoy, es probablemente el más conocido, pero el menos llevado a la vida. Jesús llama bienaventurados a quienes viven las virtudes de la humildad, la sencillez, la mansedumbre, la paz y la misericordia. Estas son las virtudes a las que estamos llamados. En Jesús tenemos el ejemplo perfecto de alguien que vivió cada una de ellas a lo largo de su vida, especialmente cuando comenzó a enfrentarse a la oposición de las autoridades religiosas y, finalmente, de Roma. Hoy como en tantas épocas, vemos el gran contraste entre los valores mundanos del poder, la riqueza, el honor… y la llamada a vivir esas virtudes evangélicas, para las que, «no hay sitio en la posada». Con todo, sigue vigente el llamado a seguir y anunciar a Jesús y su estilo de vida, aún en contextos que proclaman un conjunto de valores diferentes.

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