Jueves 15 de enero

Jueves 15 de enero

“Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: Quiero, queda limpio.” Mc. 1,40-45

Llama la atención en este relato que el leproso no pide la curación, sino la purificación: quedar limpio. Le preocupa más la pureza religiosa que la salud. Según la ley judía, esto era lo más lógico. Jesús, compadecido, pasa por encima de las normas de pureza legal, lo sana y lo envía al sacerdote con la prueba de su sanación. Así recupera su dignidad. A pesar de la prohibición de Jesús, el antes leproso se convierte en evangelizador, propagando la libre bondad del Señor. Este amor compasivo pone la dignidad humana por encima de toda norma. También la Iglesia tiene mucho que aprender en ese sentido. Oremos por nuestros pastores.

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