“Que ellos sean uno como nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado”
Jn. 17, 20-26
Los textos de Juan nos siguen llevando a escuchar lo que Jesús le dice al Padre. Con insistencia pide la unidad de nosotros-as con él y con el Padre; y la unidad entre nosotros-as, sus amigos-as. Jesús pide la unidad en su oración, porque esta no es fruto de nuestro esfuerzo debido a que somos inconstantes, a que chocan los temperamentos, nuestros distintos orígenes culturales, las distintas maneras de pensar y de ver las cosas, nuestros orgullos y egoísmos. Estar unidos-as, será el testimonio que daremos, para que otros crean, para que reconozcan que somos de Jesús, para contagiarlos del deseo de conocerlo, de sentirse amados-as por Dios en Jesús. Construir fraternidad y unidad, es nuestra misión, el aval del testimonio que Jesús quiere que demos al mundo.