“Levántate y ponte ahí en medio.” Lc 6, 6-11
Jesús entra a la sinagoga y ve a un hombre con la mano paralizada. Sin importar las miradas acusadoras de los escribas, le pide que se ponga en medio, devolviéndole su dignidad y su capacidad de actuar libremente. Jesús siempre saca a los marginados de los rincones y los pone en el centro de la atención de la comunidad. A nosotras-os hoy, ¿qué parálisis emocionales o espirituales nos impiden tender la mano hacia los demás?, ¿a quiénes estamos ignorando en nuestros entornos? Pidámosle al Señor, que nos ayude a descubrir; cómo podemos ser instrumento para que otros-as recuperen su dignidad.