“Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre.” Mt 18, 15-20
En este domingo, Jesús nos regala una pauta muy clara para vivir en comunidad: es la corrección fraterna, hecha desde el amor y la fuerza invencible de la oración en común. Nos recuerda que donde hay armonía y perdón, allí está él en medio de nosotros-as. Construir comunidad es un reto constante que exige humildad para corregir y para ser corregidos-as, evitando la división. En nuestra vida diaria: ¿nos cuesta acercarnos a nuestros-as hermanos-as con verdad y caridad, cuando hay conflictos o desacuerdos?, ¿con quién necesitamos hacer las paces hoy? Donde estamos; ¿somos constructores-as de puentes, de armonía?