“Se les quitará a ustedes el reino de Dios y se les dará a quienes produzcan frutos”
Mt 21, 33-43
Jesús cuenta hoy una parábola: un dueño confía su viña a unos viñadores y se va. La viña no les pertenece, pero olvidan que es un don recibido. Cuando llega el momento de rendir cuentas, reaccionan con violencia, como si el dueño fuera un intruso y no el origen de todo.
Esta parábola revela una tentación muy humana; creernos dueños de lo que sólo somos administradores: de la vida, del poder, del conocimiento, de las instituciones, incluso de la fe. Cuando olvidamos el origen del don, aparece el abuso; cuando olvidamos al dueño, rechazamos a sus mensajeros. ¿Vivimos la fe como un privilegio o como una responsabilidad? ¿Damos frutos abundantes desde los dones que hemos recibido?