Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón.(Joel 2, 12-18)
Hoy comenzamos el camino de la Cuaresma. Recibimos la señal externa de la ceniza, que refleja nuestro deseo interior de cambiar. Los versículos anteriores en Joel utilizan la imagen de una invasión de langostas como juicio de Dios sobre su pueblo. Sin embargo, Dios llama a su pueblo con palabras elocuentes que no buscan sacrificios externos, sino más bien el cambio: que «enluten su corazón». Joel nos recuerda que Yahvé es «compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia». ¿Qué podría impedirte este retorno al «ayuno, con lágrimas y llanto»? Aprovechemos esta Cuaresma para profundizar en la oración, para examinar nuestras vidas, de modo que la metanoia de la que habla Joel, pueda hacerse realidad en nuestra vida personal.