Me da lástima esta gente. (Mc. 8, 1-10)
Hay mucho que contar en este Evangelio. Miles de personas llevan tres días con Jesús. Hay poca comida y Jesús teme despedirlos sin sustento. Se han quedado con él porque también tienen hambre espiritual. Los apóstoles no saben cómo responder a su hambre física. Cuando Jesús les pregunta cuánto tienen, ellos responden de acuerdo con su realidad: siete panes y unos pocos peces. Quizás nos sintamos como los discípulos, que no tenemos lo suficiente para hacer frente a la situación. Sin embargo, estamos llamados a dar lo que tenemos por el bien de la misión, aunque parezca demasiado escaso, porque en las manos del Señor habrá suficiente… más de lo que podríamos imaginar.