“Convertirse y seguir a Jesús.” Mt. 4,12-17; 23-25
En la fiesta de la Epifanía contemplábamos la “fe ciega” de los Magos. Si preguntáramos a un cristiano de hoy qué entiende por fe, diría: pertenecer a la Iglesia, recibir los sacramentos, no pecar. En las primeras comunidades, ser cristiano era “seguir a Jesús”. Cristiano es quien se esfuerza por construir su vida siguiendo sus huellas, como aquellos pescadores de Galilea que respondieron a su llamada con tropiezos y malentendidos. Nosotros, que tenemos una nube de testigos que nos enseñaron a seguir a Jesús, hemos de preguntarnos sinceramente: ¿a quién seguimos?, ¿qué mensajes escuchamos?, ¿qué causas defendemos?, ¿qué nos hace felices mientras nos decimos cristianos, seguidores de Jesús?