Epifanía “Se llenaron de inmensa alegría.” Mt. 2,1-12
Este relato de Mateo, que tiene de historia, de leyenda, de mitología y de teología, nos trae en forma escenificada todo lo que nos dirá su Evangelio: Jesús es el heredero de las promesas de Israel, pero también la esperanza de todos los pueblos. Es el Mesías e Hijo de Dios, pero se revela en la humilde fragilidad del niño hijo de María. Su presencia provoca el rechazo de los suyos y la aceptación de los de lejos. Los que, dejándolo todo, se lanzan en su búsqueda lo encuentran como los Magos y “se llenarán de inmensa alegría”. Acerquémonos hoy por última vez al pesebre y pidamos la gracia de entrar y sentirnos en esa presencia amorosa de Dios. ¿Verdad que lo hemos sentido en esta Navidad?