“José se levantó y llevó al niño y a su madre a Israel” Mateo 2, 13-15. 19-23
La propuesta de Jesús —basada en la dignidad de cada persona, la solidaridad con los más frágiles y la prioridad del amor— choca con lógicas establecidas que premian el interés propio y normalizan la indiferencia. Además, quienes se benefician de estos sistemas suelen resistirse al cambio como Herodes, quien sintió amenazado su poder ante un recién nacido. La Sagrada Familia nos recuerda que el bien se cultiva en espacios concretos; hogares que más allá de su configuración, se convierten en refugios de respeto, cuidado mutuo y esperanza. Allí aprendemos a elegir lo humano sobre lo superficial, lo eterno sobre lo efímero. ¿Qué nos impide en lo cotidiano actuar con mayor coherencia? ¿Cómo nos inspira Jesús para transformar nuestras relaciones, nuestra familia y nuestros pequeños espacios de influencia?