“Como señal, encontrarán ustedes al niño envuelto en pañales y acostado en un establo” Lucas 2, 1-14
Ha llegado el día de la solemnidad del Nacimiento del Salvador, del Hijo de Dios, del Emmanuel; el Dios con nosotros. La encarnación del Verbo nos recuerda que toda vida humana tiene una dignidad sagrada y que estamos llamados-as a construir una historia que conduzca a la plenitud de todos-as. Los primeros en recibir la buena noticia fueron los pastores, los más humildes; así, el nacimiento de Jesús ya queda unido a la Pascua, a la entrega total por amor. Este misterio nos invita a mirar nuestra vida y nuestro mundo desde la lógica de Dios; desde la sencillez, la gratuidad y la esperanza. Que cada rincón de este pasaje nos llene del gozo profundo de saber que la Alianza del Señor se cumple y se renueva en nosotros-as. ¿Cómo celebraremos la Navidad? ¿Con quiénes compartiremos esta alegría? ¿De qué manera haremos visible la ternura y la paz del Niño Dios en nuestra vida y en nuestro entorno?