“En cuanto a ti, hijito mío, serás llamado profeta del Dios altísimo, porque irás delante del Señor” Lucas 1, 67-79
La llegada del Niño del Pesebre alegra profundamente el corazón, y hoy hacemos nuestras las palabras de Zacarías, quien, movido por el Espíritu Santo, proclama un canto de esperanza. Su hijo Juan será signo y anuncio de la salvación, llamado a preparar los caminos del Señor y a recordar que los primeros destinatarios del amor de Dios son los pobres, los olvidados, los que están al borde del camino. Esta Palabra también nos invita a mirar el mundo con ojos nuevos, a reconocer los rostros concretos de quienes necesitan consuelo, justicia y ternura. Que la alegría de estos días penetre nuestro interior y nos impulse a tejer con gestos sencillos y generosos, el Reino que el Señor sueña para su pueblo. ¿Cuál es nuestro himno personal para el Señor hoy? ¿Quiénes esperan nuestro gesto de cercanía y misericordia?