“Mi alma alaba la grandeza del Señor; mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador” Lucas 1, 39-48
La visita de María a Isabel, en el marco de la fiesta de la Virgen de Guadalupe, resalta la fuerza del Espíritu y la alegría que brota del servicio. Hoy se nos invita a tener un corazón disponible como el de María. Ella, recién enterada de que lleva en su seno al Hijo de Dios, no se queda quieta ni se resguarda, sino que se pone en camino para acompañar a su prima Isabel. Este gesto nos enseña que la fe nos impulsa a salir al encuentro del otro, a ser una Iglesia servidora y llena de esperanza. La presencia de Jesús en la vida de María hace saltar de gozo el corazón de Isabel, del mismo modo que la buena noticia del evangelio hace arder nuestro corazón cuando la acogemos. ¿Qué actitudes de María nos inspiran en nuestra vida cotidiana? ¿Nuestro corazón late con la alegría del evangelio?