“Toda mi entrega al servicio de la construcción del Reino” Lc. 19, 11-28
Con la expectativa por la venida del Reino, Jesús narra la parábola del hombre que, al irse a un país lejano para ser nombrado rey, llama a sus trabajadores y entrega una cantidad de dinero, para que lo trabajen y lo hagan producir. La parábola es la invitación contundente a trabajar por el Reino, donde la justicia social por los más excluidos – víctimas de grandes genocidios – sean nuestros predilectos. Jesús nos llama de nuevo a trabajar desde los talentos dados, en aunar esfuerzos por la transformación de realidades de muerte en vida digna, de situaciones de incertidumbre y oscuridad a comunidades fraternas de esperanza. El papa Francisco ha insistido en “callejear” el evangelio, en ser una Iglesia “en salida” hacia las fronteras existenciales. Ser Iglesia, hospital de campaña.
¿Estamos entregando todos nuestros esfuerzos en la construcción del Reino?