“Cuando des un banquete invita a los pobres…” Lc. 14, 12-14
El pasaje del evangelio de hoy es una fuerte contradicción a lo que normalmente hacemos; celebrar con amigos-as, sentarlos-as a la mesa y servir buena comida. Esto produce gozo, pero siempre deja un compromiso. La invitación de Jesús es radical; sentar a la mesa para compartir el pan, de iguales y en cercanía, a los pequeños y más pobres, donde no solo se alivie el dolor físico, sino también se aliente el alma y se devuelva la esperanza.
Una mesa donde hay lugar para todos, donde nos hacemos comunión, sin acaparar, sin preferencias y sin elegidos, es ahí donde se celebra la vida y se canta un himno al amor.
¿Damos espacio en nuestra mesa a los que huelen a tierra”?