“¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre?” Lc. 6, 1-5
En ocasiones nos pasa algo parecido que a los fariseos de los que hoy nos habla el evangelio, nos incomodamos por maneras que no nos parecen las más adecuadas. Hoy Jesús nos enseña, por medio de su actitud, el valor de la libertad que a veces tanta falta nos hace. En un momento de conversación con Él, reconozcamos esas situaciones en las que juzgamos desde nuestra perspectiva, desde nuestra cerrazón y, si lo consideramos oportuno, pidámosle que nos ayude a ser un poco más libres, un poco más humanos, un poco más hermanos-as. Que nos ayude a poner la mirada no en lo que debería ser, sino que acojamos lo que es, lo que somos y así podamos actuar desde la caridad, siendo dueños y dueñas del sábado.