JESÚS, SEMILLA DEL REINO. Mateo 13, 1-9
La parábola explicada a los discípulos se entiende de la siguiente forma: la semilla es Jesús y los distintos terrenos son los seres humanos; la cuestión inicial está en que no se profundiza la Palabra cuando no toca la interioridad (la simiente que cae en el camino); otros evitan cuidar lo que han entendido de la Palabra porque no ha llegado hasta el fondo del espíritu (la que cae en terreno pedregoso); algunos pretenden escuchar al mismo tiempo a Dios y a terceros que buscan sus propios intereses, yéndose tras los seductores de turno y haciéndose estériles (lo sembrado entre zarzas) y, por último, existe el espacio humilde, que acoge con sencillez, escucha y vive según lo plantado en su corazón y así se capacita para construir comunidad.
Dios siembra en el hombre para que dé frutos como la alegría, la justicia, la misericordia, la paz y el perdón. Todas estas obras son las que hoy se necesitan, y en ellas es donde las acciones de Jesús son eficaces en la historia.