SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO 2 Tim 4,6-8.17-18 Mt 16, 13-19.
La Palabra de este día nos trae una gran riqueza: primero, la fuerza de la oración personal y de una comunidad creyente, como fue el caso de Pedro y su comunidad. Luego contemplamos la seguridad de Pablo en su despedida: ha luchado con todas sus fuerzas, para que la noticia del Reino de Dios, llegara lo más lejos posible, en medio de enormes dificultades. Finalmente, el Evangelio pone la mirada en la espontánea, pero firme confesión de Pedro a Jesús: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús conoce bien a Pedro, sabe de su fe y de su amor por El, pero también de su fragilidad; sin embargo, por esa fe, lo convierte en piedra fundamental de esa Comunidad de hermanos, que habrá de ser luz y apoyo para hacer el camino hacia la Casa del Padre.