ABRAHAM CREYÓ EN EL SEÑOR. GEN 15,6
La Palabra de hoy nos invita a poner la mirada en Abraham. Abram, (aún el Señor no ha cambiado su nombre), ha empezado a conocer al Señor, sin embargo, ya ha puesto su confianza en Él. Ya sabe que es su Señor y por eso, con sencillez, le comunica las inquietudes que agitan su corazón. Aquel día hubo una Promesa y una Alianza: Dios es amigo de Abram, Abram es amigo de Dios; amistad que desatará la larga historia que nos trajo al Salvador.
Nosotros, al igual que Abraham, creemos, y esta fe, debe dar frutos como lo dice el Evangelio de hoy. (Mateo, 7, 15-26). La madurez de nuestra fe, se medirá por sus frutos; lo espera el Señor y lo esperan nuestros hermanos. La amistad con Jesús en el Padre y el Espíritu Santo, habrá de llevarnos a la acción y al compromiso. No es para nuestra satisfacción personal, es para que nuestra vida sea apoyo para tantos que necesitan esa cercanía que les lleve la presencia de Jesús, y su Esperanza.