FIESTA DEL CORPUS CRISTI.
COMIERON TODOS Y SE SACIARON. 1Cor 11,23-26 Lc 9, 11b-17
Después de enseñar y sanar, Jesús multiplicó el pan para aliviar el hambre de aquella multitud, como anuncio de aquel otro pan que entregaría en su cena de despedida, donde Él se hizo alimento, fuerza, para nuestro caminar. Es Él mismo en su totalidad, en su grandeza, hecho pan, para llegar a nuestra vida.
Se dice con razón, que somos lo que comemos. Alimentarse del mismo Jesús, es permitirle que vaya modelando sus rasgos en nosotros, para transformarnos en presencia suya en medio de nuestros hermanos. Jesús quiso unirse tan profundamente a nosotros, como el alimento que se hace parte de nuestro organismo para que éste pueda funcionar. Es otra de sus grandes muestras de amor. Celebremos con gozo esta fiesta y que nuestro propósito sea buscarlo frecuentemente en el pequeño trozo del pan de la Eucaristía.