Domingo, 15 de junio

Domingo, 15 de junio

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.  Sal 8.- Rom 5,1-5 – Jn 16,12-15

Los textos de hoy, se desbordan en la alabanza al Señor por sus obras. Son una invitación a descubrir la huella amorosa que ha dejado en sus criaturas, especialmente en el hombre. El Salmo 8 es un poema que canta maravillado la obra del Creador, donde el hombre, pequeña criatura, ha sido coronado de gloria y ha recibido el poder sobre la creación.

Pablo repasa la historia y recuerda que esta criatura privilegiada, se alejó de su Creador, pero ha sido rescatada con el sacrificio del mismo Hijo de Dios. Y añade: “se puede dar la vida por un inocente, pero sólo Jesús entregó su vida para salvar al hombre sumido en el lodo del pecado” y aún más: le regala su Espíritu, para llevarlo al conocimiento de Dios mismo. La festividad de hoy nos invita a contemplar con asombro, la grandeza y el infinito amor de Dios por nosotros. Digamos con el salmista:”¡Señor, Dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Salmo 8).

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