Martes, 27 de mayo

Martes, 27 de mayo

Sexta semana de Pascua

“Si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes”. Jn 16,5-11

A veces, cuando el líder de un grupo se va, desaparece, los miembros del grupo se quedan desorientados, no saben qué hacer. Les falta la palabra que les indicaba hacia dónde caminar, a dónde dirigirse, que les señalaba el camino y los pasos que tenían que dar. Es evidente que separarse del estilo de vida aprendido junto a Jesús, comporta para los discípulos un sufrimiento, de algún modo la tristeza les ha llenado el corazón. Jesús intenta disipar esta tristeza, causada por la disminución de su presencia, pues lo último que quiere es que nos convirtamos en niños dependientes. Ayer y hoy, el Evangelio, requiere hombres y mujeres, adultos, libres y responsables, capaces de participar con su iniciativa y creatividad – y con la luz y la fuerza del Espíritu – en la construcción del Reino; personas capaces de enfrentar los conflictos y situaciones complicadas que se encontrarán a lo largo de su vida, siendo fieles al mismo tiempo al mandato del amor que nos dejó Jesús.

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