Sexta semana de Pascua
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí. Jn. 15,26-16,4a.
Estamos ya en la sexta semana del Tiempo Pascual, iniciada ayer Domingo. Seguimos hoy con la enseñanza de Jesús a sus discípulos sobre su relación con el mundo (no se refiere a la creación sino al mundo en cuanto es gobernado por el maligno). Jesús deja claro que el mundo odia a los discípulos como lo odia a Él mismo. Ante la gravedad que significa rechazar a Jesús, el Señor muestra la primera función del Espíritu Santo: dar testimonio de Él para que los discípulos también puedan dar testimonio; dice Teodoro de Mopsuestia: “Cuando habléis, el Espíritu confirmará con su testimonio vuestras palabras, por medio de señales evidentes…”. Jesús presenta al Espíritu Santo como el Paráclito, palabra que significa: “el que es llamado al lado mío para ayudarme”, es decir, un médico, un abogado, un intercesor, un defensor, un protector, alguien que me consuela o que me escucha; todo esto es el Espíritu Santo, el Paráclito.