28 de marzo «Vuelve, Israel, al Señor tu Dios” (Os. 14,2).

28 de marzo «Vuelve, Israel, al Señor tu Dios” (Os. 14,2).

La Liturgia continúa ofreciéndonos textos conmovedores que invitan a la conversión. Este volver a Dios está profundamente enraizado en el espíritu de los profetas. Convertirse, dar la vuelta hacia Dios, enderezar el camino. También el sínodo de la sinodalidad que preparaba este año jubilar profundizó en varias palabras proféticas: La escucha, como escucha del otro, del hermano, del diferente, la conversación en el Espíritu como disponibilidad a encontrar entre todos, de nuevo, el camino de una Iglesia donde cada uno se sienta acogido. Aunque solo esto hiciéramos, disponernos a la conversación, cuánto nos haría avanzar en ese difícil amor fraterno del que nos alejamos por el apego a las propias opiniones y a la dificultad en la transparencia en cuanto a nuestra manera de llevar los bienes comunes, por eso estamos llamados-as a convertirnos en testigos de esperanza y de alegría.

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